Nueva etapa como formador para el SERVEF

Por fin me he decidido a dar un paso más en mi vida profesional, encaminado a aumentar el peso especifico de la actividad formativa frente a las otras que realizo.
Cada día me encuentro más motivado con mis cursos, y a la vez, según va pasando el tiempo, tengo conocimientos y experiencias nuevas que poder compartir con mis alumnos.

Esta vez el reto es importante para mí.

Todo empezó en el año 1.997, cuando se me sentaron delante los señores de AEFPA, una de las asociaciones de instaladores de Alicante, y me encargaron un curso de gas para la obtención del carné de instalador.

Desde ese momento, la actividad de formación ha tenido un peso específico cada vez mayor en mi vida profesional.

El paso fue importante, porque hasta ese momento no me habia planteado que tenia cosas interesantes que contar a los demás.

La cosa salió bien, y me fuí animando. Me dí cuenta de que sí tenía cosas que contar y ademas, la gente disfrutaba con mi forma de plantear la formación, y aprendía!!

Despues vinieron las épocas de FEMPA, la otra asociacion de instaladores de Alicante, INFORCON, una aventurilla con dos amigos y compañeros, y ultimamente el fuerte empujon de FEMPA con las nuevas instalaciones.

Poco a poco, lo que empezó siendo formación exclusivamente en gas y en cursos orientados para la obtención del carné, se fue ampliando a otros campos enmarcados todos ellos dentro del gas y de las instalaciones térmicas (energía solar, climatización, calefacción, ventilación) y posteriormente fontanería y saneamiento.

Pero siempre con el mismo perfil de alumno: profesionales del sector que necesitaban sacarse el carné o demandaban formación en alguno de los campos que domino.

El paso que doy en esta nueva etapa es un reto para mi, porque cambia el perfil del alumno. Voy a trabajar con alumnos que han decidido dar un giro en su trayectoria profesional, que se encuentran en un momento complicado de su vida por falta de trabajo y se han decantado por formarse en las instalaciones de gas.

La mayoría con nulos conocimientos del sector.

Para mí el reto es importante, como decía, ya que debo conseguir en los 5 meses que tenemos por delante, que lleguen a conocer la profesión y sepan defenderse en la calle, ganandose la vida con ella.

Espero no defraudarles y saber estar a la altura.

Muchas gracias desde aquí a la gente que me ha dado la posibilidad de emprender este nuevo reto y un saludo muy especial a mis alumnos.

Saludos!


XLVI Jornada DIFUTEC: Eficiencia energética en los edificios: normativa y aplicaciones energéticas sostenibles.

Se celebrará el próximo 25 de mayo de 16:00 a 20:00, en el Campus de Alcoy de la Universidad Politécnica de Valencia.

Se pretenden dar a conocer las novedades de la normativa vinculada a la eficiencia energética en la edificación y analizar distintas opciones de eficiencia energética en los edificios partiendo desde su diseño arquitectónico, los sistemas de iluminación y los servicios de climatización y agua caliente sanitaria.

El programa y las instrucciones para la inscripción lo podéis descargar aquí.


Ventilación de locales: Ahorro frente a Eficiencia energética.

En febrero de 2.008 entraba en vigor el nuevo Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, nuestro inseparable compañero “RITE”.

Las novedades que traía debajo del brazo, empujado por la directiva 2002/91, implicaban un cambio sustancial en el enfoque de las instalaciones: pasamos del ahorro energético a laeficiencia energética. Puede que estos dos términos, a un profano en la materia, le suenen a lo mismo, pero nada más lejos de la realidad.

El anterior RITE, heredero del antiguo “Reglamento de Instalaciones de Calefacción, Climatización y Agua Caliente Sanitaria”, anteponía el “ahorro energético” a todo lo demás. La prioridad era no consumir. Todos aquellos consumos que suponían un despilfarro estaban mal vistos.

Centrándonos en la ventilación, que es el tema que quiero tratar, simplemente decía de refilón que había que ventilar los locales, pero no daba muchas más pistas. Los profesionales del sector tiraban de las experiencias compartidas por instituciones y empresas, como el “Instituto Eduardo Torroja” o “Soler y Palau”, y a base de unos valores tabulados, se calculaban las renovaciones de aire de los locales.

Sin embargo la nueva reglamentación cambia el enfoque. Ya no habla de ahorro energético, sino de eficiencia energética, y además, en la escala de prioridades, la relega al último puesto.

Ahora ya no es primordial hablar de “ahorro”, se convierte en algo más importante un término que antes casi no aparecía: “calidad del ambiente interior”, en sus cuatro variantes: calidad térmica del ambiente, calidad del aire interior, calidad acústica e higiene.

De todas ellas, hay especialmente una, la “calidad del aire interior”, que afecta notablemente al consumo energético. Ahora tenemos que controlar de alguna forma la calidad del aire que respiramos en los locales, teniendo en cuenta siempre que el RITE se aplica fundamentalmente en los locales distintos de los usos de vivienda. Pasamos mucho tiempo encerrados en nuestros locales de trabajo, y debemos cuidar la calidad del aire que respiramos.

Y ahí es donde entra en juego la “eficiencia energética”. El mantener una calidad de aire interior se hace principalmente, y mientras no desarrollemos otros sistemas, aportando aire exterior. Este aire exterior se encuentra sin tratar, y por tanto deberemos filtrarlo y tratarlo térmicamente para darle las condiciones interiores del local.

Este proceso consume mucha cantidad de energía. De ahí la diferencia sustancial: ahora es preciso mantener la calidad de aire interior, y debemos hacerlo consumiendo la cantidad de energía que sea necesario, pero de forma “eficiente”. Hay que hacerlo, pero no vale todo.

El problema que se nos plantea ahora es que los procedimientos disponibles implican un consumo energético excesivo y unas necesidades importantes de huecos disponibles en el local para poder ubicar los conductos y maquinaria asociados.

Es necesario sacar aire de todos los locales para tirarlo a la calle y sustituirlo por aire exterior en la cantidad adecuada para mantener esa pureza de aire interior. Como ya hemos dicho, si los volúmenes de aire son importantes, la cantidad de energía invertida en tratar el aire exterior es grande, y la energía que estamos tirando a la calle con el aire renovado ya tratado es también importante.

Por ello la reglamentación obliga, cuando se supera un caudal de aire de renovación determinado (1.800 m3/h) a recuperar esa energía.

Esto se logra cruzando los flujos de aire extraído del local y aire exterior de forma que no entren en contacto.

El aparato encargado es un “recuperador entálpico”, formado por un cajón de unas dimensiones considerables y unas sonoridades más bien altas. Esto hace que sea recomendable su instalación en el exterior del edificio, lo que incrementa las longitudes de los conductos de aire, y los duplica, ya que necesitamos un conducto para extraer el aire y otro para introducirlo.

Todo ello unido, por supuesto, a un importante incremento de los costes de instalación, que en la mayoría de casos se duplican y en algunos pueden incluso llegar a triplicarse.

Y todo este lio en plena crisis económica … A ver cómo le dices al cliente, que por fin se ha animado a realizar la instalación, que ahora resulta que el presupuesto que tenía de hace 2 años ya no sirve y le cuesta, como mínimo, el doble.

Por supuesto este incremento en los costes de instalación va también unido a unos consumos energéticos mayores en el funcionamiento de la instalación y a unas exigencias de mantenimiento superiores.

Todo esto puede parecer un contratiempo para las empresas instaladoras del sector, pero yo creo que no es así. Como decía antes todas estas exigencias hay que cumplirlas, pero el reglamento no dice como. Las soluciones que hay ahora mismo en el mercado son caras, pero no son las únicas. Yo creo que esta reglamentación va a favorecer a los profesionales que llevan toda la vida dedicándose al tema, poniéndole el camino más difícil a los oportunistas y piratillas que suelen revolotear por el sector.

Se impone el uso del sentido común y de la creatividad, dos términos que no conocemos demasiado, y que tenemos que empezar a convertir en herramientas habituales de trabajo. Y por supuesto estamos en mejores condiciones de aplicarlas por el conocimiento que tenemos de la profesión.

Estoy convencido de que la tecnología existente, aunque no se esté aplicando a este tipo de instalaciones, permite un tratamiento del problema con unos costes inferiores tanto de instalación como de consumo energético y mantenimiento. Solo hace falta ser un poco creativos y demostrar nuestro conocimiento del sector.

Yo por mi parte tengo alguna idea rondando por la cabeza, que publicare cuando la tenga más elaborada.

Como siempre, son bien recibidos los comentarios.

Saludos!!

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Agua Caliente Sanitaria y apoyo solar térmico. ¿Buscando rentabilidad? (y II)

En el anterior artículo, comentando la rentabilidad de los sistemas solares térmicos de apoyo a la producción de ACS, llegábamos a la conclusión de que es necesario un mínimo de 10 años para amortizar económicamente la instalación.

Como indicaba, son necesarios 1.700 kWh anuales para la producción y 800 kWh/año para compensar las pérdidas térmicas del sistema.

Esos 1.700 kWh anuales, si los reducimos, de acuerdo a lo indicado en el documento BD-HE4, en un 70%, nos quedamos en 510 kWh, por lo que el ahorro producido es de 1.190 kWh al año.

Esa energía nos llega hasta nuestra instalación desde la central de producción. La compañía suministradora, para hacernos llegar ese kWh, debido a las pérdidas en el transporte, debe producir una media de 3 kWh más. ¡Por cada kWh que consumo en mi casa, la eléctrica debe producir 4 kWh!

Por tanto, el ahorro en kWh que hacemos al sistema es de 1.190 kWh x 4 = 4.760 kWh (el que ahorro yo más los 3 que ahorro de producción)

Teniendo en cuenta que 1 kWh eléctrico equivale a unas emisiones medias de 649 gr CO2, el ahorro anual en nuestra pequeña comunidad vivienda es de 3.100 kg de CO2.

Para hacernos una idea, un coche emite una media de 1.000 kg de CO2 por cada 5.000 km, por lo que las emisiones que he ahorrado son equivalentes a las emisiones de 15.000 km de mi coche. Según el INE la media de km recorridos por un coche para uso personal está entre 12.000 y 13.000 km. Según las mismas estadísticas, los hogares que disponen de vehículo tienen una media de 1,6 vehículos, lo que significa unas emisiones por hogar de 4.800 kg de CO2, por tanto, estamos dejando de emitir el 65% de las emisiones correspondientes a nuestros vehículos.

Según estadísticas del IDAE el transporte es responsable del 28% de las emisiones de CO2 en España, y de esa cantidad, un 50% corresponde a las emisiones de los vehículos privados. Con los números anteriores, si todos los hogares con vehículo hubieran adoptado este sistema, ahorrariamos ¡un 10% de las emisiones anuales de CO2!

Como vemos, la rentabilidad debemos buscarla a nivel global, no en nuestro bolsillo. Simplemente adoptando estos sistemas, conseguiremos bajar un poco nuestra factura económica mensual correspondiente al calentamiento del ACS y contribuiremos a dejar de emitir una parte importante de CO2.

Creo que si sale rentable.

Saludos!


Agua Caliente Sanitaria y apoyo solar térmico. ¿Buscando rentabilidad? (I)

En un artículo anterior intentaba razonar sobre la forma en la que la legislación española había traspuesto los compromisos adquiridos en la Directiva 2002/91.
Divagaba yo sobre las características de las dos formas más comunes de aprovechar la energía que nos llega desde el Sol.

Pero ¿nos hemos planteado la rentabilidad real de estos sistemas? Dejando un poco de lado la solar fotovoltaica, en la que debo reconocer que no soy demasiado experto, y centrándonos en la térmica, y concretamente en la producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS en adelante) que es la que nos obliga la reglamentación vigente, saquemos unos números rápidos y tomemos nuestras propias decisiones.

Antes de entrar en materia, aprovecho la ocasión para desmentir otra leyenda urbana importante: la implantación de estos sistemas de apoyo solar son eso, sistemas de APOYO, nunca de sustitución. No podemos prescindir de las instalaciones que tenemos actualmente en la vivienda, ya que la energía que nos llega desde el Sol es discontinua y es arriesgado fiarse de tenerla disponible a nuestra voluntad.

Según estudios serios incluidos en la “Guía Técnica del Agua Caliente Sanitaria” publicada por el IDAE, una familia tipo, compuesta por 4 miembros, viviendo en un piso de 90 m², con una temperatura promedio en el agua de red de 15º C, una temperatura de acumulación de agua en el termo eléctrico de 65º C y una temperatura ambiente en el interior de la vivienda de 20º C, tiene un consumo destinado a la producción de ACS de 1.700 kWh anuales.

A este consumo tenemos que añadirle el destinado al mantenimiento de la temperatura dentro del acumulador de agua, estimado en unos 2,2 kWh diarios, lo que eleva el consumo total destinado a la producción y mantenimiento de agua caliente a unos 2.500 kWh anuales.

Teniendo en cuenta solo la energía consumida a un precio de 0,117759 €/kWh, destinamos al año unos 200 € en la producción de ACS y 95 € en compensar las pérdidas de temperatura. Esto hace un total de 300 €/año.

La reglamentación actual, DB – HE4, para el tipo de vivienda media que estamos estudiando, exige una contribución solar mínima de un 70%. Este ahorro es sobre el consumo destinado a la producción, ya que con apoyo solar o sin él, tenemos que seguir acumulando el agua para consumirla cuando la necesitemos, por tanto, el consumo destinado a compensar las pérdidas térmicas, se mantiene.

Transformando esto en números reales, tenemos: 60 € anuales destinados a la producción (un 30% de los 200 € anteriores) más 95 €/año destinados a la compensación de las pérdidas. Esto hace un total de 155 €/año.

Como vemos, la realidad del 70% de ahorro, se transforma en un ahorro real para nuestro bolsillo de un 52%, equivalente a unos 145 € anuales por vivienda.

Una vez que tenemos claro el ahorro para nuestro bolsillo, lo siguiente es estimar el sobreprecio que debemos pagar por nuestra vivienda debido a la instalación solar de apoyo.

Centrándonos en un edificio tipo la repercusión por vivienda puede andar por los 1.500 € más o menos, dependiendo del tipo de instalación.

Haciendo los números a lo bruto, si ahorro 145 € al año y la instalación me cuesta 1.500 €, ¡necesito 10 años para amortizarla!

Estos números están hechos muy por encima, sin contar la repercusión real por vivienda, que será un poco mayor, sin contar los costes anuales del mantenimiento de la instalación solar, etc.

¿Podemos considerar rentable la instalación con esos datos? ¿Merece la pena instalar este tipo de apoyos? ¿Nos hemos vuelto locos?

Os propongo que recapacitéis sobre el asunto, me hagáis los comentarios que estiméis oportunos, y en un par de días comentamos los pros y los contras de este tipo de instalaciones.

Saludos!!


El Código Técnico de la Edificación y las energías renovables

La nueva reglamentación de la construcción abre una puerta importante al uso de las energías renovables, dando pié, incluso, a la modificación del Reglamento de Instalaciones Térmicas.
Todos estos cambios se producen a partir de la Directiva 2002/91, que entre otras cosas nos obliga a fijar unos requisitos mínimos de eficiencia energética en los edificios y un procedimiento de inspección periódica de calderas y de sistemas de aire acondicionado.
En cuanto al primer punto, la solución que hemos adoptado es la obligación del uso de energía solar térmica como apoyo a la producción de Agua Caliente Sanitaria (ACS), dejando un poco de lado la producción de energía eléctrica mediante solar fotovoltaica.
Quizás, si pensamos que vivimos en una zona climática en la que disfrutamos la mayor parte del año de una radiación solar bastante aceptable, podemos pensar que no es una medida acertada. Pero si analizamos nuestras características con un poco de atención, nos daremos cuenta de que no es tan descabellado.
Como decía anteriormente, disfrutamos de muchas horas de sol al cabo del año, pero con una característica distinta a otros países de la Unión Europea: las horas de sol vienen acompañadas de una alta temperatura exterior.
Esta temperatura exterior alta influye en gran medida en los rendimientos de los sistemas solares, pero de distinta forma:
- Solar fotovoltaica: El sistema consiste en transformar directamente la radiación solar en energía eléctrica en una célula. Este proceso desprende calor, aparte del calor generado por la incidencia de los rayos del sol sobre la propia superficie de la placa. Este calor generado, si no se disipa, hace que el rendimiento del proceso disminuya en gran medida. La forma más directa de disipar el calor generado es al ambiente cuando la temperatura exterior es baja. Si esta temperatura es alta, el calor no se disipa. Cualquier otro procedimiento es caro y bajaría notablemente la rentabilidad del proceso, aunque aumentara el rendimiento de la producción.
- Solar térmica: El procedimiento de aprovechamiento consiste básicamente en hacer circular un fluido (normalmente agua glicolada) por el interior de una superficie preparada para recoger el máximo de radiación. Este fluido refrigera la superficie calentada por el sol, y nos permite transportar esta energía recogida hasta un depósito donde la acumulamos para su posterior uso. La placa solar, por tanto, se refrigera en parte mediante el circuito de transporte de energía, pero también puede hacerlo al ambiente, produciendo unas pérdidas que disminuyen el rendimiento de nuestro sistema. Estas pérdidas serán función, como en el caso anterior, de la temperatura exterior. A mayor temperatura exterior, menores pérdidas y mayor rendimiento tendremos en el proceso.
Vemos por tanto, que las dos formas de aprovechamiento de la energía solar se ven afectadas por la temperatura ambiente, pero de forma totalmente distinta. A mayor temperatura exterior menor rendimiento en la fotovoltaica y mayor rendimiento de la térmica.
Quizás ahora podamos entender la razón que nos ha llevado a obligar la instalación de solar térmica en las viviendas y la fotovoltaica solo en casos muy especiales: instalaciones grandes y con unas potencias de apoyo mucho más reducidas.
Los rendimientos reales de las instalaciones están del orden de un 15% en la fotovoltaica y un 65% en la térmica.
Podríamos pensar ahora en un panel híbrido: una tecnología capaz de aprovechar la energía térmica, enfriando el panel, pero que a la vez ese panel de captación esté formado por células que transformen la radiación solar en energía eléctrica. De esta forma seríamos capaces de aprovechar las ventajas de los dos sistemas. Este tipo de paneles son los que se están desarrollando en la actualidad, y en este clima que tenemos, serían los ideales para lograr un aprovechamiento con unos rendimientos y unos costes aceptables.
Saludos!!


JORNADA ATECYR: Eficiencia y ahorro energético en grandes instalaciones de climatización (24/03/2010)

Más información aquí.


Glosarios de gases combustibles y ventilación

He añadido dos nuevas secciones en el Blog, con los términos y definiciones incluidos en la normativa de gases combustibles y en la de ventilación/climatización.

Saludos!


Ley Omnibus y RITE (y II)

Tal como amenacé el pasado jueves, me he pasado estos días de descanso estudiando los cambios introducidos en el RITE por el recientemente publicado Real Decreto.

Estos cambios se producen para adaptar el Reglamento de Instalaciones Térmicas (RITE) a lo dispuesto en la Ley 17/2009 de 23 de noviembre, sobre el libre acceso a las actividades de servicios y su ejercicio (famosa Ley Omnibus).

Dicha Ley se ha hecho famosa porque casi todos los sectores afectados la han considerado una amenaza a su forma de ganarse la vida y ven peligrar sus “derechos adquiridos”.

Como siempre, nos paramos en los problemas y no somos capaces de mirar más allá de nuestras narices.

Quizá el planteamiento de la Ley Omnibus merezca un artículo independiente, y posiblemente me lo plantee ;)

Por lo que afecta a los cambios en el RITE, son sencillos, y menos traumáticos de lo que se imaginaban las empresas del sector. En primer lugar introduce un cambio en la denominación del instalador y de la empresa instaladora, que pasan a llamarse “habilitados” en lugar de “autorizados”.

El segundo cambio sustancial esta en el procedimiento de “habilitación”, que tiene ligeras diferencias con el anterior procedimiento de “autorización administrativa”. Con el cambio introducido, el proceso es automático. Se presenta el “Modelo de declaración responsable relativa al cumplimiento de los requisitos para el ejercicio de la actividad profesional” y automáticamente estamos habilitados como Empresa Instaladora.

La firma de dicha declaración responsable implica, por supuesto, el cumplimiento de la Ley. Firmarla sin cumplir los requisitos puede parecer, a priori, un camino fácil para poder evitar la vía legal, al no revisar la administración dicho cumplimiento, pero si tenemos en cuenta el endurecimiento de las sanciones, posiblemente nos lo pensemos un poquito más antes de hacerlo.

El modelo de trabajo, pese a que nos parezca una barbaridad, ya lo conocemos de hace tiempo. Lo utilizamos continuamente, y no hay mayor problema, funciona de maravilla!!

Pensemos en nuestra relación con la hacienda pública. La Agencia Tributaria no hace la declaración por nosotros, todo lo contrario, se “fía” de lo que le presentamos. Simplemente nos mantiene “informados” de las cosas que sabe de nosotros, y al no tener que comprobar los millones de declaraciones a mano, tiene más tiempo para detenerse en aquellas que el sistema informático aparta por alguna discrepancia, y más personal dedicado a perseguir las infracciones, con un régimen sancionador adecuado.

Si tomamos ese modelo como partida, automáticamente cuando presentamos la declaración, el sistema puede comprobar si con ese CIF existe un trabajador, por lo menos, con el carné de instalaciones térmicas, de la misma forma, automáticamente comprueba si existe un seguro de responsabilidad civil que cumpla las garantías exigidas, y así mismo, si estamos dados de alta en el correspondiente régimen de la Seguridad Social. Como vemos, todo eso puede ser automático, en el mismo momento de presentar la declaración y que el funcionario correspondiente la introduzca en el sistema informático.

Por tanto no veo tan sencillo el que este sistema pueda fomentar la piratería, como se venía comentando por los corrillos de la profesión.

La otra ventaja importante, y que no oigo comentar a nadie, es la apertura de mercados. Nos quejamos de que ahora podrán venir de toda la Unión Europea, pero no pensamos que nosotros también podremos salir a trabajar a todos ellos.

Si contamos en un primer escalón con economías emergentes como Bulgaria, Rumanía y Letonia, estamos hablando ya de una población conjunta de 32.155.209 habitantes, y en un segundo escalón, contando a Hungría, Eslovaquia, Polonia, Lituania y Estonia, 58.151.472 habitantes más.

Estamos hablando, en conjunto, del doble de población que tenemos nosotros, y todos ellos con necesidades tecnológicas que podríamos cubrir muy bien.

Por tanto, creo que estos cambios normativos, si sabemos aprovechar la oportunidad, pueden beneficiarnos. ¿Sabremos aprovecharlos?

Espero vuestras opiniones …

Saludos!!


FEMPA: Curso de Instalaciones de Energía Solar Térmica

El día 13/04/10 se inicia en FEMPA el curso de “Instalaciones de Energía Solar Térmica”.

Tendrá una duración de 60 horas y va dirigido a trabajadores en activo del sector metal.

La MATRÍCULA de estos cursos es GRATUITA, al estar subvencionada por la Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, el Fondo Social Europeo y el SERVEF, y en la misma está incluida la documentación a entregar al alumno así como los materiales a utilizar en el desarrollo práctico del curso.

Para ampliación de información aquí.

Para inscribirse aquí.

Saludos!


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